Amor y odio en Viena. Crónica de una rivalidad productiva

9e343150f04ab10967d6e790de20f655En 1830 Pushkin escribió Mozart y Salieri, exaltando el antagonismo de dos arquetipos bien diferenciados: el genio iluminado y el abnegado perseverante; en 1897, el músico Rimsky-Korsakov compuso una ópera con el mismo título y una idea similar. Sin embargo, Milos Forman -el director de la película “Amadeus”– tomó su inspiración más directamente de la obra del dramaturgo Peter Schaffer, quien en 1979 terminó de construir el mito en torno a las figuras y el enfrentamiento de los dos músicos; esto es lo que el film recrea, incurriendo en una dicotomía que no tiene una base histórica real: la frivolidad de Mozart y la envidia de Salieri. 8010f17ad43d41fe136a92a177ad81beSin embargo, no es descabellado pensar que esa rivalidad pudiera existir; de hecho, la misma ha dado pie a la leyenda de que fue este último quien asesinó a Mozart, a pesar de que hoy sabemos que murió de fiebre reumática aguda.

Aunque podamos considerar que el filme está plagado de ciertas desmesuras en la construcción de los personajes, es imposible dejar de afirmar que se trata de una gran película, una obra maestra, convertida desde su estreno en 1984 en un éxito mundial inmediato y ganadora de 8 Oscars.

Tráiler

En cuanto a la trama, esta transcurre en Viena hacia 1781. Antonio Salieri (protagonizado magistralmente por el actor F. Murray Abraham) -antiguo compositor de corte del emperador y ya olvidado por todos- es un anciano que ha intentado suicidarse y confiesa a un sacerdote que es el culpable de la muerte del famoso compositor Wolfang Amadeus Mozart (llevado a la pantalla por Tom Hulce). Así irá narrando su vida desde la infancia y su historia de rivalidad y admiración hacia el músico vienés. Y será precisamente él quien nos introduzca en la música de su amado-odiado rival y quien nos haga comprender el porqué de su genialidad.

Las composiciones de Mozart -de las cuales se ha hecho una muy acertada selección para la película- son interpretadas por Neville Marriner y la célebre orquesta británica The Academy of St.Martin in the Fields.

Música

 

 

Soundtrack

 

 

En otra entrada de este blog nos asomamos ya a los datos biográficos de Mozart (“Despertando en la sabana”), por lo que brevemente comentaremos algunas de las obras incluidas en el film. Con respecto a las óperas, aparece parte de “El Rapto en el Serrallo”, “Las Bodas de Fígaro”, “Don Giovanni” y “La flauta mágica”, con la particularidad de que cuando se trata de textos en alemán, estos son cantados en inglés pero cuando su idioma es el italiano, no se lo traduce y se respeta el original. Si bien hay anacronismos entre los instrumentos que pueden verse y los que son escuchados, como así también en algunas coreografías (que claramente no podrían haber pertenecido a la época), nada de esto impide que nos deleitemos con los fragmentos que se van sucediendo del “Concierto para flauta y arpa”, la “Sinfonía No. 29”, el “Concierto para dos pianos”, la “Sinfonía concertante para violín y viola” y, por último, el Kyrie de la “Gran Misa en do menor”.

Ya en la última parte de la película, el “Réquiem” dictado por Mozart en su lecho de muerte a Salieri nos deja totalmente sin aliento. Aunque sabemos que se trata de una escena ficticia resulta todo un logro, y escuchar el “Confutatis, maledictis” de fondo nos convence definitivamente de la genialidad de su obra.

Partituras en PDF

Mozart_-_Piano_Sonata_No._16_-_Allegro

Kyrie_eleison_Mozart_Requiem_-_Piano (1)

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Como hemos dicho, con una duración de más de dos horas, “Amadeus” está plena de momentos musicales inolvidables que logran que el espectador nunca pierda interés en el desarrollo de la historia. El guión, la puesta en escena con una dirección artística majestuosa y el excelente reparto hacen que el conflicto sea fascinante. Los personajes resultan así auténticos, complejos, contradictorios, a la vez que enormemente creíbles.

En alguna parte de la trama, precedido por una risa exagerada que resulta algo molesta al espectador, Mozart le dice al emperador José II: “Perdóname, Majestad. ¡Soy un hombre vulgar! Pero te aseguro que mi música no lo es”. ¿Cabe alguna duda de que ha seguido vigente desde que la compuso? Como un testimonio vivo de su íntima convicción resumida en esta frase:

“La música es el único camino hacia lo trascendente”.

 

 

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